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De Parejas y Regalos. Desde Mi Yo-Mismo.

Actualizado: 22 may 2021

¿En qué nos quedamos en el post anterior?

(De Parejas y Otros Regalos Maravillosos)


- ¡Cierto! En que sólo puedes ver tu jeme, sentir tu filtrum, o imaginar tu petricor, si sabes de qué estoy hablando. Lo cual comprueba el fundamento, de que en la vida, sólo puedes ver lo que conoces.


Entonces, tu jeme es la distancia que existe entre tu dedo pulgar y tu dedo índice, tu filtrum es el surco que tienes en el rostro entre la nariz y el labio superior, y el petricor es el olor que se produce en el suelo seco cuando llueve.


¡Ahora sí! Lo conoces, y entonces lo ves, lo sientes, y lo imaginas.


Desde mi Yo-Mismo considero que tener una pareja es un regalo maravilloso, la situación es que es un regalo que no sabemos para qué sirve.

 

¿Qué es una pareja?



¿Para qué tienes una relación de pareja?



¡Piénsalo unos segundos!


Quizá te darás cuenta que jamás te has puesto a reflexionarlo.

 

Te voy a compartir la definición que yo tengo hoy en día sobre este concepto:


Para mí, una pareja es una persona que nos atrae por razones que generalmente no comprendemos y que explicamos con otros conceptos tales como amor, enamoramiento o atracción física.


Desde mi punto de vista todas las relaciones de pareja son perfectas, y no existen buenas o malas; para mí el mayor tesoro de experimentar una, es que nos permite conocernos a nosotros mismos y complementarnos a través de lo que nos muestra.


Y esto aplica para todas las relaciones de nuestra vida, las laborales, las familiares, las de amistad; creo que el tema con las de pareja es que hay más contaminación en torno a ellas, más expectativa. Lo cierto es que nuestra pareja nos permite ver aspectos de nosotros mismos que no podríamos percibir en su ausencia.


Tal vez has notado que lo que más te atrajo de tu pareja en algún momento, es lo que más problemas causa en la relación. O incluso quizá, está dentro de las razones por las que decidieron terminar el vínculo. Y quizá también, cuando iniciaste una nueva te diste cuenta de que es muy semejante a la anterior.


Desde mi comprensión, el oro está en aceptar que lo que no te permites integrar te sigue atrayendo, y al cabo del tiempo te termina molestando.


No es tu marido, tu mujer, tu novio o tu esposa quien debe cambiar. Es tu perspectiva y tu mismo.


¿A qué me refiero con perspectiva?

Las personas no “son”, las “vemos”.

 

¿No estás de acuerdo? Pues bien...


¡Sólo piensa en divertirse! Y

¡Le encanta pasarla bien!


Pueden ser dos formas de ver una misma cualidad de una misma persona.


¿Otros ejemplos?


¡Gasta hasta lo que no tiene! = ¡Es súper dadivoso!

¡Depende de mí para todo! = ¡Siempre me toma en cuenta para decidir!

¡Jamás socializa! = ¡Disfruta mucho estar en casa!

¡Quiere controlarlo todo! = ¡Es excelente para mantener todo en orden!

 

Entonces, ¿Cómo puedo ver a mi pareja de una forma más sana?


Viéndola como una persona a la que tú elegiste para convertirte en un ser más completo.


¿Cómo? -¡Reconociendo!


¿Reconociendo qué?


Que no te molesta que se queje, te molesta que tú no te permites quejarte.

Que no te enoja que no llegue a tiempo, te enoja seguir esperando.

Que no detestas que no te tome en cuenta, detestas tener consideraciones excesivas hacia los demás.

Que no odias que te falte al respeto, que eres tú quien no se respeta.

Que no es su llanto el que te saca de quicio, es tu incapacidad para mostrar tu debilidad.

Que no te harta que quiera controlarte, te harta tu propio descontrol.

Que no es que no soportes sus infidelidades, que eres tú quien es infiel a su Yo-Mismo.


Después de un conflicto, hazte siempre estas preguntas:


¿Qué me molesta en realidad?

¿Qué hace que yo no me permito hacer?

O ¿Qué me obligo a hacer y no quiero?

 

Desde mi Yo-Mismo, considero que se requiere valentía para establecer relaciones profundas. Se necesita determinación para permitirnos ver nuestro interior a través de otro ser tan imperfecto como nosotros mismos. ¿Y sabes algo?


Con honestidad creo que ¡Vale la pena! Vale penar por ello, merece atravesar el dolor y la molestia que implica sabernos vulnerables; porque esto nos permite convertirnos en seres más humanos y más compasivos. Tanto con nosotros mismos como con los demás.


De corazón deseo haberme podido comunicar contigo, haber podido colaborar para que vivas tus relaciones de una forma más satisfactoria y saludable,


¡Todas son un tesoro!


Ya sea que duren una vida, o diez años, o tres meses, o cinco días, o tres horas,


¡Son un regalo invaluable!



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