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DESDE AQUÍ HASTA AHORA

Equilibradamente Dependiente.

Actualizado: 22 may 2021

¿Existe la equilibrada dependencia? ¿Será que depender podría ser bueno? ¿Acaso es malo? ¿Te consideras dependiente?


¿Con cuáles de estas frases te identificas?


¡Necesito saber su opinión! ¡Si no lo solucionamos juntos, no podré dormir! ¡Su ayuda es sumamente importante para mí! ¡Antes ocupo consultarlo! ¡Requiero que estemos de acuerdo!


O bien...


¡En realidad me considero autosuficiente! ¡Me gusta resolver mis propios problemas! ¡Me molestan las personas dependientes! ¡Me gusta reflexionar en soledad! ¡Yo no necesito la opinión de nadie!


¿De quién dependes actualmente? ¿A quién crees que necesitas y para qué?

¿A nadie?

¿Te enorgullece tu independencia? ¿Te gusta encargarte de tus propios asuntos?

 

¿En cuál de las dos polaridades te encuentras? ¿Cuál de las dos descripciones habla de ti? ¿Con cuál de estas dos opciones te identificas?


Escucha la respuesta... ¡La verdadera! La de tu Yo-Mismo.


Ciertamente entre estos dos opuestos existen infinitas posibilidades, sin embargo, pocas personas viven realmente en un saludable equilibrio.


La gran mayoría de nosotros, siendo honestos, podemos ubicarnos en alguna de las posturas anteriores.


¿Principalmente dependiente o primordialmente independiente? ¿Cómo actúas tú habitualmente?

 

Antes de continuar quiero reiterarte, por un lado, que todo lo que expreso aquí es sólo una forma de percibir la realidad; una que quiero compartir contigo, porque me ha servido para ser más feliz y más libre. Y por otro, que puedes estar de acuerdo con ella, o no; y que de cualquier modo estarás en lo cierto, puesto que será verdadero para ti.


Actuar de forma dependiente o independiente, no es bueno o malo. Es simplemente un hecho, que te transmite una información sobre la manera en que interpretas los acontecimientos de tu vida. Y sobre las creencias inconscientes que has introyectado a raíz de ella.


Dependiente o Independiente, son fundamentalmente dos expresiones contrarias, que provocan una misma condición en quien las vive bajo este esquema desequilibrado. ¿Cuál es esta condición?

“El persistente sentimiento de soledad provocado por una significativa falta de confianza”.

 

La realidad es que se puede depender de la ayuda de los demás, tanto como se puede depender del hecho de no pedirla. Es decir, si eres incapaz de decidir sin consultarlo, o bien, si no te permites compartir tu situación y apoyarte en quienes están cerca de ti, entonces vives en desconfianza.


Tienes miedo de confiar en tus propias capacidades, o de permitirte la posibilidad de creer en los demás.

No confías en que puedes hacerlo por ti mismo; o no confías en que puedes abrirte y habrá alguien con el deseo de estar ahí para ti.

Por temor dudas de tu fortaleza, o aparentas ser fuerte por temor a dudar.

 

En cualquiera de los dos casos, lo cierto es que: no actúas libremente, el miedo es el origen de tus acciones, y el resultado es la sensación de soledad.


Generalmente, para quienes se manifiestan como dependientes, es una soledad en compañía, puesto que se rodean de muchas personas, y sin embargo, se sienten solos.


Y para quienes se exhiben como independientes, es una vida auténticamente solitaria, debido a que alejan a todos a su alrededor.


¿Qué puedo hacer para cambiar?

Sólo comprender de dónde viene tu conducta, el origen de esta. Y posteriormente, darte permiso de sentir, y soltar.


¡Se requiere valentía para hacerlo! Pero sin lugar a dudas, ¡Vale la pena!

 

¿Cuál es el origen de mi conducta?


La persona que usualmente identificamos como dependiente:

Fue excesivamente sobreprotegida en su infancia y creció bajo altos estándares de perfección; por lo tanto aprendió a percibirse como incapaz de valerse por sí misma, y potencialmente insuficiente para cumplir con las expectativas de los demás, principalmente de sus padres y familiares.

En su niñez era constantemente observada y sometida a juicio. Llegó a la conclusión inconsciente, de que su valor dependía del grado de aprobación que lograra recibir de los demás. Actualmente, sigue sintiéndose no merecedora y busca agradar aún a costa de sus propios principios; aún a pesar de la enorme tristeza e insatisfacción que le genera.


A quien comúnmente señalamos como independiente:

Vivió una infancia solitaria; se vio obligado a resolver sus problemas y superar sus miedos de forma autónoma. Cuando necesitó del apoyo de sus progenitores y seres más queridos, no estuvieron ahí para sostenerle. Concluyó inconscientemente que aislarse le implicaba menor dolor y mayor seguridad. Hoy en día se sigue forzando a actuar sin tener consideración con los demás, aun cuando esto le provoque un inmenso daño y le dificulte establecer relaciones interpersonales sanas.

 

En mi propia experiencia, es aún más grande el temor de quien se define como autosuficiente e independiente; de quien se aísla y pretende no necesitar de nadie.


Quien lo hace, actúa en oposición a su propia naturaleza, en contra de su legítima condición biológica de pertenecer a la manada.


Sufre por encerrarse dentro de sí mismo, además de que se excluye de la posibilidad de tomar conciencia del error que está cometiendo. Esto debido a que no se permite escuchar otras opiniones, ni recibir ayuda de quienes están ahí para acompañarle.


¡Hacer uso de nuestra entereza para abrirnos al mundo,

es ya un gran paso!


Desde el corazón te digo ¡Que ya puedes dejar todo esto atrás! Eres un Ser completo, valioso, suficiente, capaz, y libre.


Mereces amor, paz y seguridad ¡Y tienes la capacidad divina de proveerte a ti mismo de todo lo que necesitas! ¡Así como de recibirlo, y de compartirlo con los demás!

Agradece lo que elegiste hasta hoy, despide el viejo patrón de conducta. ¡No hay a quien culpar! ¡No hay de qué arrepentirse! Lo que hiciste fue adaptativo, y te permitió subsistir en los primeros años de tu vida. ¡Tienes el poder de cambiar ahora! ¡De adoptar una nueva creencia! ¡De trascender lo que en el pasado te significó una limitación! En el presente tienes la oportunidad de equilibrar tu manera de actuar, y elegir lo que más te convenga.


¿Cuál será tu decisión en este momento?



Mis mejores deseos para ti,



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